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Martes 11 de julio de 2017

Las elecciones en Honduras el 26 de noviembre serán marcadas por la reelección que busca el presidente Juan Orlando Hernández y la participación de diez partidos, de los que seis no tienen posibilidades de triunfo.

La reelección que busca Hernández ha provocado un descontento en la oposición política porque la Constitución de la República no permite esa aspiración bajo ninguna modalidad.
Sin embargo, un fallo de la Corte Suprema de Justicia, de mayo de 2015, dejó abierta la posibilidad de que el presidente pueda buscar reelegirse, en el caso de Hernández bajo la bandera del gobernante Partido Nacional, con la que ganó las elecciones de 2013.

Para evitar que Hernández pueda reelegirse, tres partidos, el Libertad y Refundación (LIBRE), Anticorrupción (PAC) e Innovación y Unidad-Social Demócrata (PINU-SD), han conformado una Alianza Opositora en Contra de la Dictadura.

Los principales protagonistas de la Alianza son el expresidente Manuel Zelaya, quien fue derrocado el 28 de junio de 2009, y el presentador de televisión Salvador Nasralla.
Zelaya es coordinador general de la alianza y de LIBRE, partido que, al igual que el PAC, fundado por Nasralla, surgieron tras el golpe de Estado de 2009.

El PINU-SD, partido con casi medio siglo de existencia, que nunca creció y ha estado a punto de desaparecer, es liderado por Guillermo Valle, quien considera que sus militantes también contribuirán a impedir que Hernández sea reelegido.

La Alianza lleva como candidato presidencial a Salvador Nasralla, quien lo más reciente que ha hecho es presentar una propuesta a la empresa privada sobre lo que él haría en caso de llegar al poder.

Nasralla, quien asegura que al PAC le robaron las elecciones de 2013, en las que su partido logró unos trece diputados en el Parlamento, también considera que él es el político que más está creciendo y que el triunfo, de no haber fraude, lo tiene asegurado.

El lanzamiento de Nasralla como candidato presidencial por la Alianza, supuso un revés para Xiomara Castro, esposa de Zelaya, quien fue la candidata de LIBRE en las elecciones de 2013, en las que logró obtener más de 30 diputados, aunque también alega que las perdió porque el Partido Nacional hizo fraude.

Antes de que se conformara la Alianza, Castro era la candidata presidencial de LIBRE para los comicios de noviembre próximo.
Analistas consideran que la Alianza no es un revés para Castro, sino una hábil maniobra de su marido, quien fue derrocado cuando promovía reformas constitucionales, desoyendo impedimentos legales.

Antes de constituirse la Alianza, Manuel Zelaya decía que aunque no estaba de acuerdo con la reelección, no descartaba buscarla porque él era el único que podía impedir que Hernández se reelija.

En las estructuras de LIBRE algunos activistas se sienten defraudados porque la Alianza hizo a un lado a su candidata Xiomara Castro, quien públicamente ha admitido que en estos momentos Nasralla tiene más aceptación que ella.

Los otros dos partidos que pueden ganar las elecciones, que serán las décimas desde que el país retornó a la democracia tras casi 20 años de regímenes militares, son el Nacional, en el poder, y el Liberal, ambos conservadores y con más de un siglo de historia.

Pero el Partido Liberal, que en 2006 llevó a Zelaya al poder, después de haber alternado con el Nacional durante más de un siglo, en las elecciones de 2013 fue relegado a segunda fuerza de oposición, la que le arrebató LIBRE.

El Partido Liberal, que ahora lidera Luis Zelaya, su candidato presidencial para los comicios de noviembre, se dividió tras el golpe de Estado de 2009 entre quienes apoyaron el derrocamiento a Manuel Zelaya y los que lo rechazaron.

Luis Zelaya, con un mensaje ponderado y quien evita la confrontación y la ofensa, contrario a lo que hacen los líderes de la Alianza, asegura que él es el candidato que más está creciendo según algunos sondeos de opinión y que no tiene duda de que el Partido Liberal ganará las próximas elecciones.

Los otros cinco partidos, todos minoritarios, entre ellos el Alianza Patriótica Hondureña, liderado por el general retirado Romeo Vásquez, quien era el máximo jefe militar cuando Zelaya fue derrocado, no tienen posibilidad de ganar las próximas elecciones.

Lo único que causarán los partidos minoritarios es gasto, porque habrá que incluirlos, con sus nóminas de candidatos a cargos de elección popular, como parte de la todavía frágil democracia hondureña.

Germán Reyes

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