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Lunes 31 de julio de 2017

Con un valor de mercado de 12.000 millones de dólares y 4.000 empleados en plantilla, el gigante de comercio electrónico de Latinoamérica MercadoLibre mantiene "intacta" el "hambre" de seguir creciendo tras entrar al índice estadounidense Nasdaq 100, fiel a su "ADN" emprendedor.

"La base del éxito de MercadoLibre es saber tomar riesgos que un negocio tradicional no está dispuesto a asumir. No tenemos miedo", asegura Sean Summers, vicepresidente del área de comercio electrónico o 'Marketplace' de la firma, en una entrevista con Efe en sus oficinas de la localidad bonaerense de Vicente López.

Allí, a 13 kilómetros del centro de la capital argentina, en una imponente torre que alberga sedes de distintas corporaciones, MercadoLibre ocupa 4.000 metros cuadrados, un espacio horizontal -no existen los despachos- y sostenible -con un jardín vertical y centrado en el ahorro energético-.
Su historia arrancó en 1999 de mano de Marcos Galperín, un joven de 28 años, y otros tres amigos, en un garaje.

Nadie sospechaba que 18 años después se hubiese convertido en un auténtico monstruo digital en América Latina: trabaja en 19 países de la región, tiene sedes en 8 de ellos (Brasil, Argentina, Colombia, Uruguay, Chile, Venezuela, Perú y México) y en junio, ingresó al Nasdaq 100, tras la salida de Yahoo al ser comprada por Verizon.

MercadoLibre se convirtió así en la primera firma latinoamericana en llegar al índice bursátil estadounidense, en el que cotizan las 100 empresas más importantes de la industria tecnológica.
"Es un pequeño hito pero con mucha relevancia porque reemplazamos a un histórico de internet como Yahoo. Es un premio, una validación de 18 años evangelizando el desarrollo del comercio electrónico y de los pagos digitales en la región", señala Summers.

La empresa cerró 2016 con 136,4 millones de dólares en ingresos, 8 millones de vendedores y casi 30 de compradores en la plataforma, en la que se vendieron productos por un valor de 8.000 millones de dólares.

Pese a todos estos "millones", Summers insiste en que mantienen su "ADN" emprendedor y no se olvidan de sus orígenes. Según cuenta, los primeros años fueron "duros", ya que hasta 2005 no empezaron a ser rentables y estuvieron cerca de "volcar" en "infinidad" de ocasiones.

En su opinión, MercadoLibre ha jugado un papel esencial para extender la vocación emprendedora en una región que no lo es tanto: "Latinoamérica es conservadora y el fracaso está mal visto. Es un estigma, no lo ven como parte del camino que te lleva al éxito".
Para él, históricamente no ha habido incentivos ni foco en los emprendedores, quienes, destaca, no buscan "ningún favor" de las instituciones: "lo único que pedimos son normas claras" y que no "sobrerregulen de manera innecesaria".

"Latinoamérica tiene una oportunidad de abrazar a las pymes y no lo hace. En las economías más desarrolladas del mundo, ellas son el motor, no los grandes grupos económicos. Pero aquí esa no es la percepción de la clase política o el 'establishment' económico, y el talento se va a otros lados", apunta.

Summers defiende que además de asumir riesgos, el emprendedor es aquel que "crea cosas nuevas, se involucra en la comunidad y genera empleo de calidad".

Aunque admite que en países como Argentina o Chile empiezan a comprender esto y a acercarse a ellos, todavía están a medio camino: "El acceso a servicios financieros es muy bajo. El crédito a las empresas en Argentina supone un 15 % del Producto Bruto Interno, frente al 98 % de Europa y el 190 % en Estados Unidos", critica.

Con eso en mente y en línea con su "misión" de "democratizar" el dinero y el comercio electrónico en la región, hace un año lanzaron en el país austral 'Mercado Crédito', una fuente alternativa de financiación para emprendedores que aprovecha los avances tecnológicos y se aleja de los obstáculos burocráticos de la banca tradicional.

En dos "clicks", sin papeles ni documentos, el cliente obtiene un crédito "con muy buenas tasas", que suele rondar los 6.000 dólares, aunque varía según el historial y el riesgo de cada uno. De hecho, han llegado a entregar algunos por 65.000 dólares.
A través de este medio, en Argentina ya dieron 4.700 préstamos por un valor de 425 millones de pesos (unos 24 millones de dólares).

La plataforma está también en Brasil, llegará pronto a México y, como todas las iniciativas de la firma, el objetivo es que gradualmente se vaya instalando, al menos, en el resto de sus ocho mercados principales.

Sin pausa, sin prisa y, sobre todo, "sin dormirse", la firma ha logrado mantener tasas de crecimiento anual de cerca del 50 % y espera cerrar 2017 con casi 5.000 empleados.
¿El secreto? "No nos enamoramos, incluso de las cosas que hacemos bien. Constantemente estamos pensando: ¿hay una forma de hacerlo mejor?", revela Summers. EFE


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