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Lunes 17 de julio de 2017


La tripulación de un avión de Skydive DeLand en Lakeland, Florida, recibió un mensaje urgente el pasado martes en la mañana: no permitir que el experimentado paracaidista Capotorto Vitantonio saltara.

Pero era demasiado tarde. Vitantonio, un ciudadano italiano de 27 años, se había lanzado al vacío, desde unos 13.000 pies de altura, y no había abierto el paracaídas.
Minutos antes, le envió un mensaje de video a su esposa, Costansa Litellini, quien corrió a Skydive DeLand intentando impedir el salto.

Aunque la policía no reveló todos los detalles del último mensaje, se sabe que le dijo que “no iba a tirar de la cuerda y que se iba a algún lugar maravilloso”, según un informe de la policía de DeLand, obtenido por el diario Orlando Sentinel.

Litelline, de 25 años, también italiana, no ha hecho declaraciones a la prensa. El cuerpo de su esposo fue hallado bocabajo cerca del aeropuerto municipal.
Poco se conoce de Vitantonio, más allá de que era un experimentado paracaidista y empleado de United Parachute Technologies, también en DeLand. En su página de Facebook, Litellini también aparece como empleada de esa compañía.


Fue la quinta muerte en cuatro años en Skydive DeLand, una de las instalaciones de paracaidismo más ajetreadas del país, según la revista Time. Atrae a los paracaidistas de todos los niveles, desde principiantes para un primer salto en tándem a grupos experimentados de paracaidistas que quieren saltar desde múltiples aviones.

La Asociación de Paracaidistas de EEUU, de la que Skydive Deland es miembro, reportó 16 muertes relacionadas con el paracaidismo en 2016 de los 3.2 millones de saltos estimados por sus miembros.

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