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Domingo 14 de mayo de 2017

Todos los honores y las tradiciones se cumplieron hoy en Francia para una asunción presidencial histórica, la del liberal e independiente Emmanuel Macron, el mandatario más joven de la V República, creada en 1958, y el hombre que prometió construir "una Francia fuerte" como la que "el mundo y Europa necesitan más que nunca".

"Yo no cederé a ninguno de los compromisos que le hice a los franceses. El trabajo será liberado, las empresas serán apoyadas, la creación y la innovación serán el corazón de nuestro país. Necesitamos una Europa más eficaz, más democrática, más política porque ella es el instrumento de nuestra potencia y nuestra soberanía", aseguró el flamante presidente al coronar la ceremonia de asunción que encabezó Laurent Fabius, el actual presidente del Consejo Constitucional y ex canciller.

Como es tradición, Macron llegó esta mañana al Palacio del Elíseo, en el centro de París, donde lo esperaba una larga e impecable alfombra roja que lo llevaba hasta el interior de la sede presidencial, donde se encontraba el mandatario saliente, el veterano socialista Francois Hollande.

El ahora ex presidente y su sucesor se reunieron a puertas cerradas y, cuando terminaron su charla, Macron, en su nuevo rol de anfitrión, acompañó a Hollande de vuelta a la alfombra roja de la entrada para despedirlo.

El veterano dirigente se dirigió directamente a la sede del Partido Socialista, donde hizo un breve repaso y análisis de sus cinco años al frente del Estado francés.

Ante la prensa, aseguró que dejó el país "en mejor estado" del que encontró y, entre sus "logros", destacó la aprobación del "matrimonio homosexual", el acuerdo firmado en una cumbre mundial París para frenar el cambio climático y los "esfuerzos" que hizo para evitar que Grecia abandone la zona euro.

Evitó hablar de su nivel de impopularidad y de la crisis de representatividad que atraviesa su partido, el Socialista, después de sus cinco años de gobierno y de la fulminante derrota en recientes las elecciones presidenciales. En cambio, prefirió hablar del futuro.

Le pidió a los socialistas que mantengan "el combate" porque "siempre fue la izquierda la que hizo avanzar el progreso social y permitido la recuperación económica".
"Los socialistas son los que siempre le devolvieron al país la esperanza cuando se instalaba la duda", aseguró.
En el Palacio del Elíseo, en cambio, el clima no era de incertidumbre y derrota, sino de esperanza y expectativa.

Después de recordar que Francia "sólo es un modelo para el mundo cuando es ejemplar" y prometer devolver toda la gloria a la sexta potencia del mundo que desde hace años atraviesa una crisis económica, Macron realizó el tradicional desfile hasta la plaza donde se encuentra el Arco del Triunfo a bordo de un vehículo militar, una imagen que recordó no sólo el apoyo incondicional del joven presidente a las Fuerzas Armadas, sino que el país sigue bajo estado de emergencia desde hace más de un año y medio.

Macron reavivó la llama del memorial del soldado desconocido y luego retomó el desfile a lo largo de la avenida de los Campos Elíseos, donde realizó una última parada para homenajear al policía que fue asesinado en ese mismo lugar el 20 de abril pasado, en la víspera de las elecciones presidenciales.

Durante toda la ceremonia y el desfile, alrededor de 1.500 policías protegieron al flamante presidente.
Unas horas después, Macron se estrenó su traje de mandatario con su primera visita oficial. El joven dirigente eligió un hospital militar en las afueras de París, un lugar que no sorprendió ya que el ex ministro de Economía de Hollande había dicho que su primera visita oficial sería a tropas francesas que pelean en el exterior.

Después de recorrer el hospital de Percy y reunirse con pacientes lejos de las cámaras de la prensa que quedaron afuera del edificio, Macron volvió al centro de París para una recepción en la sede del gobierno municipal, donde la alcaldesa y promesa del Partido Socialista, Anne Hildalgo, lo esperaba.
En un mensaje que pareció estar dirigido a los votantes de la líder de la extrema derecha francesa, su rival en el balotaje presidencial, Marine Le Pen, el flamante presidente prometió: "La reconciliación de toda Francia será el corazón mi misión".

"Acompañar a los parisinos para que Francia mejore, así es como me imagino mi rol (...) Pero no me olvido de que mi cargo va más lejos. No me olvido de las fracturas que atraviesan a nuestro país. No me olvido de los enojos que existen en los territorios de nuestra República, que no existen en París y que no se reconocen completamente", sostuvo Macron.

El flamante presidente también le prometió a Hidalgo que la acompañará en su esfuerzo por conseguir que París sea la sede de los Juegos Olímpicos en 2024.
A su lado, la socialista marcó sus preferencias ideológicas -la ecología, el Estado de bienestar, las libertades individuales-, pero celebró la victoria del dirigente liberal como un freno a la ultraderecha.
"Con su elección, Francia se aleja de lo peor a lo que peligrosamente se había acercado. El pueblo de París ama demasiado la libertad y, por eso, no puede hacer otra cosa que celebrar", dijo Hidalgo.

Aunque aún no se publicó la agenda presidencial completa para la semana próxima, medios de comunicación locales adelantaron que Macron tiene previsto un viaje el próximo viernes a Mali para apoyar a los militares franceses desplegados en esa antigua colonia para combatir a los grupos yihadistas en el Sahel.

Además, mañana lunes se espera que Macron viaje a Berlín a encontrarse con la canciller alemana, Angela Merkel, pero no antes de nombrar a su primer ministro, con vistas a que el gobierno pueda constituirse al día siguiente y celebrar su primer Consejo de Ministros el miércoles.

Diversos nombres han circulado en los últimos días como favoritos, aunque el que más suena es el del diputado y alcalde de Le Havre, Edouard Philippe, del partido de la derecha Los Republicanos.
Sea quien sea el elegido del flamante presidente, la dirección del gobierno tendrá que revalidarse en las próximas elecciones legislativas del 11 y 18 de junio, en la que la sociedad francesa deberá renovar al Parlamento y, en consecuencia, a la mayoría parlamentaria que definirá quién formará gobierno de manera definitiva.


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