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Viernes 24 de marzo de 2017

Las relaciones sexuales liberan en el cerebro una sustancia llamada dopamina, relacionada con el placer y las emociones. Al ver pornografía, esta hormona es liberada en grandes cantidades, lo que puede alterar la estructura del cerebro e incluso causar problemas estomacales, renales, endocrinos o cardiovasculares.

Una investigación publicada por el Journal of the American Medical Association – Psychiatry reveló el efecto que el consumo de pornografía tiene sobre el cerebro.

Las cantidades excesivas de dopamina pueden, además, generar adicción, pues una vez que se experimenta la descarga, con su respectiva sensación de placer, el organismo busca repetir la experiencia.

La investigación utilizó a 64 hombres adultos que consumieron gran cantidad de horas de material pornográfico durante una semana y cuya actividad cerebral fue monitoreada.
Se observó que mientras las áreas de recompensa del cerebro se estimulaban sobremanera, lo contrario ocurría en la corteza prefrontal, conocida como la parte más racional del cerebro.

Así, el consumo de pornografía puede tener un impacto en la estructura y funcionamiento del cerebro, por lo que puede generar una adicción similar a la que ocurre con sustancia como el alcohol o las drogas.

En EEUU, un 66% de hombres y un 41% de mujeres consumen pornografía regularmente cada mes.

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