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AFP- Lunes 12 de junio de 2016

Estados Unidos investiga los posibles lazos con el radicalismo islámico del autor del peor ataque desde el 11 de septiembre de 2001 con al menos 50 muertes en una discoteca gay de Florida.

En medio de las fiestas del orgullo gay, que generalmente tienen lugar en junio en varias ciudades estadounidenses, la masacre se perpetró en la discoteca Pulse que celebraba un "noche latina" con espectáculos de drag-queens.

El FBI que abrió una investigación por "terrorismo", sospecha que el tirador, Omar Seddique Mateen, un ciudadano estadounidense de origen afgano de 29 años, prometió "lealtad" al jefe del Estado Islámico en una llamada al servicio de urgencias 911 poco antes de la masacre.
Estados Unidos investiga los posibles lazos con el radicalismo islámico del autor del peor ataque desde el 11 de septiembre de 2001 con al menos 50 muertes en una discoteca gay de Florida.

En medio de las fiestas del orgullo gay, que generalmente tienen lugar en junio en varias ciudades estadounidenses, la masacre se perpetró en la discoteca Pulse que celebraba un "noche latina" con espectáculos de drag-queens.
El FBI que abrió una investigación por "terrorismo", sospecha que el tirador, Omar Seddique Mateen, un ciudadano estadounidense de origen afgano de 29 años, prometió "lealtad" al jefe del Estado Islámico en una llamada al servicio de urgencias 911 poco antes de la masacre.

Un sobreviviente del peor tiroteo en la historia estadounidense relató a AFP escenas de "completo caos" y horror.
Horas después la policía de Los Angeles anunció la detención de un hombre en posesión de un arsenal horas y que planeaba asistir al desfile del Orgullo Gay que se realizaba en esa ciudad.

El FBI que abrió una investigación por "terrorismo", sospecha que el tirador, Omar Seddique Mateen, un ciudadano estadounidense de origen afgano de 29 años, prometió "lealtad" al jefe del Estado Islámico en una llamada al servicio de urgencias 
911 poco antes de la masacre.
El tiroteo, sumado a una toma de rehenes de varias horas, dejó 50 muertos y 53 heridos, algunas de gravedad.

El presidente Barack Obama condenó "un acto de terror y de odio" y ordenó ondear las banderas a media asta en los edificios federales.
Gobiernos de todo el mundo expresaron su condena y el papa Francisco repudió "esta nueva manifestación de una locura homicida y de un odio sin sentido".
El ataque también provocó reacciones de rechazo de organizaciones musulmanes en Estados Unidos, que condenaron un "crimen de odio".
Violenta nuestros principios como estadounidenses y musulmanes. Quiero ser claro, no toleramos el extremismo de ningún tipo", dijo Nihad Awad, director del Consejo sobre Relaciones Islámicas-Estadounidenses.

- Severidad y vigilancia -
Pero la masacre también la cuestión del terrorismo al corazón de la campaña electoral por las presidenciales estadounidenses.
Tres horas después, el equipo de élite SWAT entró al lugar usando explosivos y rompiendo la pared con un carro blindado conocido como BearCat. El sospechoso murió en medio de una ráfaga de tiros, según el relato policial.

Las autoridades comenzaron el penoso trabajo de identificación con siete nombres publicados: todos hombres, con nombres latinos, entre 20 y 36 años.
Y a medida que pasan las horas el desenlace se espera aún más desolador para la comunidad hispana en este estado del sureste estadounidense con una importante población de origen latinoamericano.

"Lamentablemente habrá más hispanos que pierdan sus vidas o queden heridos a medida que salgan más nombres", dijo el gobernador de Florida, Rick Scott, luego de asistir a una vigilia en la iglesia pentecostal El Calvario, que tiene un gran número de fieles de origen latino.

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