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Viernes 24 de abril de 2015 – 12:10 PM

Panamá - La malaria o paludismo es una enfermedad producida por parásitos del género Plasmodium, transmitida por la picadura del mosquito anopheles, una vez en el cuerpo, los parásitos se multiplican en el hígado y entonces, infectan y destruyen las células rojas de la sangre; los síntomas incluyen dolor de cabeza, fiebre, escalofríos, vómito, anemia e ictericia. Se estima que el 90% de las personas que murieron en el año 2013 son africanos en su mayoría menores de edad.

En Latinoamérica, la tasa de mortalidad de la Malaria ha ido disminuyendo desde el 2011 gracias a los esfuerzos de organizaciones dedicadas al mejoramiento de la salud y gobiernos para combatir esta enfermedad. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos, en algunos países como Colombia, Brasil, Haití, Venezuela, Perú y Nicaragua se siguen presentando casos de este padecimiento, por ello, la relevancia de este estudio es significativa, aún más cuando la Malaria afecta a un porcentaje importante de población infantil.

Décadas de investigación resultaron en diversos y eficaces tratamientos contra el parásito de la Malaria, como lo es la quinidina. Sin embargo, el daño que esta enfermedad provoca aún sigue sin explicarse del todo y las tasas de mortalidad siguen siendo inaceptablemente elevadas2.

La Dra. Terrie Taylor, Profesora de la Universidad Estatal de Michigan, describe esta enfermedad mortal como “el Lord Voldemort de los parásitos.”

Taylor ha estudiado desde 1986 cómo la Malaria afecta el cerebro. Junto a su equipo de investigación, implementó el Proyecto Blantyre Malaria en el Hospital Central Queen Elizabeth en Malaui, donde pasa seis meses al año tratando a pacientes y desarrollando su investigación.

Un nuevo y revolucionario estudio realizado por la Dra. Taylor y su equipo, finalmente abrió una ventana sobre el probable mecanismo de la enfermedad y las causas relacionadas a las muertes en niños.

Por medio de una Resonancia Magnética de GE Healthcare, la Dra. Taylor y su equipo obtuvieron imágenes de los cerebros de cientos de niños con Malaria. Compararon los estudios de los niños que murieron, con los estudios de los que sobrevivieron y constataron que más del 80% de los niños del primer grupo presentaban grave inflamación en el cerebro.

 “Descubrimos que algunos niños con Malaria cerebral – que es una complicación de la enfermedad – desarrollan masivamente inflamación en el cerebro y éstos son los niños que mueren,” dice la Dra. Taylor.

De igual forma, descubrieron que el cerebro se inflamaba a tal grado que salía por la parte inferior del cráneo; esto comprime el tronco cerebral, haciendo que el niño deje de respirar y muera.

“Es muy triste ver morir a un niño, pero lo que nos alienta es el hecho de que estamos haciendo progresos en la lucha contra ese Lord Voldemort de los parásitos,” agregó la Dra. Taylor. “Ha sido un trabajo arduo, pero creo que lo estamos acorralando.”

En el año 2008, el equipo de Resonancia Magnética más cercano estaba a muchos kilómetros  de distancia de Blantire, en donde se encuentra el hospital en el cual la Dra. Taylor hacía la investigación. Por este motivo, GE Healthcare proporcionó uno al Hospital Queen Elizabeth e hizo posible la realización de esa excepcional investigación.

“Ahora que sabemos que la inflamación del cerebro es la causa de la muerte, podemos trabajar para encontrar nuevos tratamientos,” dijo la Dra. Taylor. “El próximo paso es identificar qué está provocando esa inflamación para así desarrollar tratamientos que se enfoquen en esas causas. También es posible el uso de ventiladores para mantener a los niños respirando hasta que la inflamación ceda, con lo que podremos salvar más vidas, pero los ventiladores son pocos y el acceso a estos en África es limitado en este momento.”

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