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Y no solo en Honduras, en  casi todos los países pero vamos a enfocarnos en la tierra que nos vio nacer. ¿Cuántas veces hemos escuchado a los políticos decir que nadie está por encima de la ley? Muchas veces, pero que sucede cuando los que lideran los entes aplicadores de justicia alzan la voz y se rasgan las prendas de vestir al exclamar a los cuatro vientos que la ley se aplica sin distinción de ningún tipo en Honduras.

¡Mienten! Porque son ellos quienes la dividen y la aplican de acuerdo a su conveniencia, para no perder la amistad con algún político o empresario prominente, porque hay dinero de por medio, en fin son tantas las razones que hacen que nuestros hombres y mujeres encargados de impartir justicia la apliquen en muchos casos injustamente.

Tenemos el ejemplo de familiares de altos funcionarios o influyentes empresarios del acontecer nacional que han sido dejados en libertad, después de haber robado o hasta asesinado, por solo mencionar dos casos,  esta es la justicia de los ricos, la que no los alcanza, la que les permite cubrirse de pies a cabeza con un impenetrable manto de impunidad para después cometer las peores fechorías.

Pero en cambio un pobre que no tiene quien le ayude al enfrentar la justicia, lo que le espera es cárcel y hasta de por vida como sucede en muchos casos, esta es la justicia de los pobres y es a la que la mayoría de los hondureños tenemos que enfrentar.

Como ejemplo fresco vamos a mencionar la escandalosa corrupción en la que se encuentra sumergido el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS), ¿Cuántos están presos?, solo uno, el señor Bertetty, al antes mencionado que ingenuamente cayó en la trampa de los peces gordos y es hasta ahora el único que está privado de libertad, no meditó en que la justicia a él si lo alcanzaría, caso contrario con Mario Zelaya, quien se mofaba porque el sabia en que cualquier momento que salieran a flote los actos de corrupción él dispondría del beneplácito de sus amistades y saldría caminando por la puerta ancha dándole la espalda a una justicia que la compran aquellos que tienen dinero, amistades influyentes o amigos poderosos.

Mario Zelaya y Bertetty son un claro ejemplo de la división que existe al momento de impartir justicia, de repente Bertetty creyó que él también podría burlar la justicia, pero no fue así y ahora sobre el caerá todo el peso de la ley.

Cuando la justicia de los pobres se aplica, esta actúa con prontitud y sin vacilar, con firmeza, pero cuando los entes aplicadores de justicia se vuelven injustos y aplican la ley a un rico, con en el caso de Zelaya, son lentos en su accionar, son temerosos y lo piensan una y otra vez.

Lo dejaron escapar, y es aquí cuando queda al descubierto ante la hondureñidad la falta de respeto por el pueblo pobre, su falta de ética y profesionalismo, se terminan vendiendo al mejor postor como las rameras en las esquinas de las ciudades.

Esta es Honduras, esta es la ley y la doble moral de muchos jueces, magistrados, políticos y empresarios que consideran tonto al pueblo, ya estamos cansados de tantas pantomimas, cuando en Honduras se meta preso a un pez grande, sea este un alcalde, un magistrado, un ministro, designado presidencial o un presidente como ya ha ocurrido en algunos países de América Latina, entonces ese dia habremos avanzado  por el sendero del desarrollo, mientras tanto seguiremos en ultimo en todos las encuestas y por ende en todas las áreas en las que se nos evalúe con el resto de los países.

El presidente Lobo debió destituir inmediatamente a Zelaya y ponerlo a disposición del Ministerio Publico, pero no fue así y eso lo hace responsable del descalabro del IHSS, que no es algo nuevo, porque ya se sabe de las mafias que por décadas han traficado con los medicamentos y han causado estragos en las familias hondureñas, causándoles inclusive hasta la muerte.

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